Jacob Epstein – Teoria sobre la observacion

(English Version)

Este libro esta dedicado al artista Yaakov Epstein y a su prodigiosa capacidad de observación, apreciación, absorción y conversión de la imagen en escultura.

Aparentemente, la observación es una acción fácil y natural, especialmente para las criaturas que poseen el don de la vista (que tienen ojos que ven).

No obstante, una de las preguntas filosóficas mas esenciales es: vemos, verdaderamente, lo que creemos que vemos?

Uno de los enigmas del Zen Budhismo describe el desarrollo de los poderes de observación en tres fases:

En la primera fase , el hombre ve “montañas como montañas”

En la segunda fase, el hombre deja de ver “montañas como montañas”.

En la tercera fase, logra ver “montañas como montañas”.

Primera fase: ver “montañas como montañas”.

 

“Jehová Dios formó, pues, de la tierra toda bestia del campo y toda ave de los cielos y las trajo a Adán para que viese como las había de llamar y todo lo que Adán llamó a los animals vivientes, ese es su nombre.

Y puso Adán nombre a toda bestia y ave de los cielos y a todo ganado del campo, más para Adán no se halló ayuda idónea para él.” (Génesis 2, 19-20)

La Divinidad presenta a los animales delante de Adán, y éste les da nombres.

La vista es acompañada necesariamente del concepto.

El bebé ve objetos a su alrededor y sus padres, como la descripción de la Divinidad, según el Libro de Génesis, agregan al objeto visto un concepto de pertenencia.

Un objeto como “cucharita”, se aunará, con el tiempo en la memoria del bebé, con la comida, la boca y la sensación de satisfacción (esto se refiere al caso en que el bebé crezca en un medio ambiente de abundancia)

El concepto o la concepción son necesarios y sin ellos no existe el lenguaje colectivo.

El lenguaje es la transferencia de información entre una criatura y otra – el hombre, el animal y hasta las plantas – por vías convenidas y aceptadas por la comunidad específica, en un tiempo y lugar determinados.

El lenguaje colectivo es solamente el primer nivel de comunicación

El concepto “silla” es comprendido en forma diferente por el Rey Luis XIV, por un diseñador de sillas finlandés del siglo XXI, por un indio norteamericano que acostumbraba a vivir en su carpa (tepi) o un mongólico que vive en una choza típica de la zona desértica que habita.

La imagen de la silla depende del siglo, la cultura de diseño, la influencia de las demás artes visuales, las condiciones de vida, el rango social, la profesión y demás características del sujeto que describe a “la silla”.

En comparación a “silla”, la palabra “asiento” servirá como concepto más universal, porque la acción de sentarse tiene lugar en cada cultura, por lo que el concepto “asiento” abarcará más, aunque también en este caso hay culturas que no requieren asiento, y la tierra o algun objeto puesto directamente sobre ella, sirven para sentarse.

El carácter de la imagen que acompañará cualquier concepto depende también de la idiosincracia individual del poseedor de la imagen.

Cada criatura es única. nace, crece (o no) y muere.

Su cuerpo, su capacidad mental, su sensibilidad, la energía, componen el todo que lo caracteriza en un momento determinado. (Cambios biológicos como el crecimiento, el envejecer y el desaparecer son involuntarios, mientras que los cambios mentales-emocionales-energéticos dependen del potencial inicial o de la falta de potencial, de su desarrollo, o falta de desarrollo. Puede ocurrir que  la cristalización del potencial en sus cuatro dimensiones-cuerpo, sentimiento, mentalidad y energía- cause un retardo del envejecimiento, o, a lo menos, facilite el proceso.

La existencia de una criatura es la suma total hasta un momento determinado y su existencia no se separa del total de sus experiencias.

 

Todo lo dicho anteriormente describe el cuerpo de imágenes específico que es evocado al percibir conceptos colectivos.

El concepto “mariposa” despertará en el poeta, el romántico o el amante de la naturaleza, la imagen de un ser alado que revolotea libremente, mientras que en el científico que se apega a la teoría empírica, o en la persona que tiene tendencias obsesivas, la mariposa despertará entusiasmo solamente cuando esté atravesada por un alfiler y expuesta sobre un catálogo de taxidermista, de acuerdo a su tamaño, color y otros criterios.

El que “ve” y no es conciente de los tabiques que crea el lenguaje colectivo y el cuerpo de imágenes idiosincráticas, está verdaderamente convencido de que ve montañas como montañas.

 

Segunda fase – Ver montañas como montañas

 

La segunda fase tiene lugar cuando la persona comienza a estar conciente de que en realidad esta preso en un sistema de conceptos colectivos o por sus inclinaciones personales.

El sistema de conceptos colectivos es por naturaleza generalizador.

Como fue explicado anteriormente, “mariposa” puede ser traducido visualmente y temáticamente según los diferentes sujetos que piensan en “mariposa”.

La palabra “verde” puede ser traducida de acuerdo al tono de cada árbol. Más aún, el tono de color de cada árbol depende de la estación del año y de la hora del día. El “verde” será traducido también de acuerdo a la capacidad de visión del sujeto, y todo esto depende de si el sujeto ve el “verde” de un árbol determinado a una hora específica y en un medio ambiente específico, si verdaderamante ve bien, o si al contrario, es daltónico, o si sufre de astigmatismo o de otras distorsiones visuales…

Las teorías del lejano oriente, como el Zen Budhismo, la Tantra hindu, el Sufismo musulman, el Shamanismo hawaiiano e indio, tienen como propósito destruir los tabiques que impiden la visión por medio de ejercitación del movimiento doble:

El movimiento doble supone una introspección y una visión exterior simultáneas. El observador, conciente de que no hay montañas que él ve como montañas, sino una illusión de montañas, ejercita una observación de otro tipo.

El observador hace introspección, observa y se fija dónde cae en la red de las generalizaciones de los lenguajes colectivos y dónde cae en la red de los moldes idiosincráticos (inclinación natural al pesimismo, cinismo, miedo, optimismo, fantasías, depresión, etc.)

Si el observador tiene la cordura necesaria para destruir los moldes idiosincráticos, que son estáticos de por sí (toda generalización y todo molde son estáticos e inamovibles) tendrá la posibilidad de ver la ralidad con más tonos y menos generalizaciones.

Es posible  expresar lo mismo, de otra forma: cuanto más se esfuerce el observador en descubrir lo complejo de la realidad exterior, mas enriquecerá su capacidad de observación y no quedará fijo en una imagen.

El objetivo Zen del observador es lograr la capacidad y la experiencia de la existencia del Vacío, es decir un estado de existencia que no está dirigido por el lenguaje colectivo o idiosincrático.

Una existencia de este tipo require un estar alerta y una constante renovación. El carácter verdadero de la vida es que es pasajera. La dimensión del tiempo atañe al espacio y a todo lo que contiene, continuamente.

Esta es la razón por la cual las generalizaciones del lenguaje colectivo, así como los moldes estáticos y conocidos, desconectan al hombre de la esencia de lo pasajero.

Todo cambia y el pensamiento del hombre, que de naturaleza quiere aferrarse a lo estable, crea teorías que supuestamente se basan en verdades eternas.

La ciencia, las religiones, la geografía, las diversas criaturas – todo es pasajero y cambia durante los años del universo y los años de la cultura que nosotros supuestamente conocemos.

Lo que ayer era un hecho infalible – hoy es desmentido.

Por tanto, la filosofía Zen se ocupa de recordarnos de que lo que existe es un “aquí y ahora” que en realidad ya dejó de existir en relación al pasado cercano y dejará de existir dentro de un segundo. Es una línea vibrante que esta en continuo movimiento. Otra imagen sería una red gigante hecha de finas hebras, como una tela de araña, que va cambiando continuamente, y lo que es aparentemente incambiable, es lo que está entre las hebras. Son esos agujeros negros del futuro, que siempre es desconocido.

La tercera fase – ver montañas como montañas

 

De acuerdo a la Cabalah judía, la tercera fase, en la cual el observador ve la realidad como es – aparentemente existe pasando la esfera “Da’at”.

A pesar de eso, de acuerdo al Zen Budhismo o la Tantra hindú – esta fase es permitida despues de una destrucción del sistema de conceptos apresados, por lo cual no se puede describir este estado de cosas, sino solamente experimentarlo.

Los trabajos de Ya’akov Epstein reflejan el esfuerzo de observación para ver las cosas como son.

El libro intenta penetrar en la visión del escultor.

Dorit Kedar

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About Dr. Dorit Kedar

Forced to continuously change nations, cultures and schooling - I had to develop a wider sense of communication, a way of thinking-feeling-behaving which stresses the common denominators. The need to adapt new landscapes and land-souls has taught instinctive means to overcome separatism, prejudices, dogmatic beliefs and suspicions. While looking for the common gathering denominators, I have also increased the ability of perception and individuation. Being constantly in estranged places has triggered psychological processes to turn the unfamiliar into familiar. As an art critic in the Israeli press, a curator, a writer - have always dealt with the otherness, the different and the infinite variety of the Existent. My Book of Peace is the result.
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